Cinnamon Rolls (Rollos de Canela)

Venga, va, un dulcecito, que ya tocaba!



Sigo con mi obsesión neoyorkina, siento que estoy absorbiendo información de Nueva York por encima de mis posibilidades, pero me da igual… si huele a yanki, pa la saca!

Bueno vale, ya sé lo que me vais a decir, que los rollos de canela no son un invento americano, que son suecos y con un probable origen alemán… vale, teneis razón, hay que tener en cuenta que el continente americano está casi nuevo, apenas tienen unos 500 años de historia y la mayoría de sus habitantes son descendientes de colonos europeos, es normal que lo suyo sean adaptaciones de otras recetas de por aquí, pero yo tengo una teoría y es que los europeos inventan las cosas y los americanos las “engochizan” y las elevan a su máximo esplendor.
(*engochizar: dícese de la acción de hipercalorizar y hacer más gocha una receta ya existente).

Veamos un par de ejemplos… aquí tenemos a los italianos que crearon su famosa pizza; ¿qué hicieron los americanos para engochizarla y hacerla suya? Pues crear la pizza al estilo de Chicago OH MY GOD!


Que no digo ni que una sea mejor ni que otra sea peor, sólo digo que OH MY GOD!

El ejemplo más claro: la hamburguesa. Si tenemos tan asociado que es la típica comida americana, por algo será, ¿no? Pues no, la hamburguesa es en realidad un invento europeo, puede que provenga incluso de la antigua Roma, en donde ya se recogen algunas recetas parecidas, aunque a los Estados Juntitos llegó, nuevamente, de la mano de los alemanes (Hamburgo / Hamburguesa… lo pillais?) Pisó tierra americana y así, el filete ruso se convirtió en … OH MY GOD!!



Con los rollos de canela ha pasado un poco lo mismo, quizá pasaron algo desapercibidos como kanelbullar y su sencillo “topping” de azúcar granulada, pero fue convertirse en cinnamon rolls y cubrirse de un chorreante e hiperglucémico glaseado y pasar a ocupar el lugar que se merecen en el ranking mundial de bollitos. Y nuevamente OH MY GOD!!!



Es un hecho; los americanos engochizan las cosas y en la mayoría de ocasiones las mejoran, así que God Save America! y viva el 4 de julio y la madre que os parió, hermosos!!



ingredientes2

Para la masa (salen unos 20 rollitos)
  • 450 gr. de harina (41 pp)
  • 17 gr. de levadura fresca de panadero (0 pp)
  • 165 ml. de leche (en mi caso desnatada, 1 pp)
  • 2 huevos (4 pp)
  • 50 gr. de mantequilla (11 pp)
  • 50 gr. de azúcar blanco (5 pp)
  • Una pizca de sal (0 pp)

Para el relleno
  • 120 gr. de azúcar morena (en mi caso además integral que tiene un sabor muy marcado y muy rico) (13 pp)
  • 2 cucharaditas (de postre) de canela (0 pp)
  • 100 gr. de mantequilla (22 pp)

Para el glaseado
  • Un huevo para pintar antes de hornear (0 pp, no lo cuento porque no se usa ni la tercera parte para todos los rollos)
  • 50 gr. de azúcar glass (5 pp)
  • 2 cucharadas de leche (0 pp)

TOTAL = 5 pp por rollito (vaya sorpresa! si son light!!)



convencional
En un vaso calentamos la leche, sin que llegue a hervir, que esté templadita nada más. Podeis hacerlo en el microondas unos segundos. En esta leche templada desmigamos la levadura y removemos hasta que se disuelva.

Después, en un bol grande o en la encimara bien limpia, echamos la harina, el azúcar y la pizca de sal y formamos una especie de volcán (o sea, con los deditos, haces un hueco en el medio de la “montaña” de harina) y añade a ese hueco los dos huevos, la mantequilla en pomada y la leche con la levadura disuelta.

Ahora se trata de mezclar y amasar; puedes hacerlo a mano pero te recomiendo que lo hagas con una batidora de ganchos para amasar, es mucho más llevadero (para hacerlo a mano, haz el volcán en la encimera o en una superficie lisa y para hacerlo con batidora amasadora, utiliza un bol, que todo tengo que decirlo o me veo el post lleno de comentarios quejándose de que se les ha puesto la cocina perdida al enchufar la batidora). Amasa hasta que la masa tenga la consistencia necesaria (elástica y no demasiado pejagosa)

Pon la masa en un bol grande, tápalo con un trapo limpio y déjalo reposar en un lugar calentito al menos una hora, hasta que doble su volumen.

(Continúa tras la preparación con Thermomix)

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Echamos al vaso la mantequilla que debería estar a temperatura ambiente, junto a la leche y programamos 4 minutos a 37º y velocidad 2.

Desmigamos la levadura y la echamos al vaso. Además echamos los dos huevos y mezclamos todo unos 10 segundos a velocidad 5.

Seguidamente, añadimos al vaso los ingredientes que faltan, es decir, la harina, el azúcar y la pizca de sal y lo mezclamos todo bien durante unos segundos a velocidad 5.

Con todos los ingredientes ya integrados procedemos a amasar programando 4 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.

Tras este paso ya tendríamos lista la masa; pásala a un bol grande tápalo con un trapo limpio y déjalo reposar en un lugar calentito al menos una hora, hasta que doble su volumen.


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Una vez la masa ha doblado su tamaño, la aplastamos bien y la volvemos a amasar para que pierda el aire.

Espolvoreamos con harina la superficie en la que vayamos a estirar la masa y con el rodillo nos ponemos a ello. Tiene que quedar un rectángulo de unos 25 o 30 cm. de largo y de alto como 1 centímetro más o menos. A mi en realidad me salieron 2 rectángulos así con los ingredientes que utilicé, por eso cuando vi que iba a ser mucha masa la dividí en dos antes de empezar a estirar para no tener problemas de espacio.

Con el rectángulo de masa ya estirado, procedemos a untarlo con el relleno: calentamos la mantequilla en el microondas unos segundos. Lo ideal es que quede algo más derretida que el punto de pomada, así se unta estupendamente sobre la masa, pero si te pasas y te queda totalmente derretida y líquida, extiéndela sobre la masa con la ayuda de una brocha. El caso es empapar o untar bien la masa con mantequilla.

Mezcla en un plato el azúcar morena con las 2 cucharaditas de canela y espolvorea generosamente esta mezcla por toda la superficie untada de mantequilla.

Finalmente, empieza a enrollar por el lado más largo de la masa, como si fuera un brazo de gitano, y cuando llegues al final, moja el borde con un poco de lehe para unir perfectamente el extremo al resto de la masa y que no se abra demasiado en el horno.

Una vez conseguido el rollo, cortamos rodajas de unos 3 cm. Por cierto, pon a precalentar el horno a 180º

Para hornearlas, puedes hacerlo de varias maneras:

- Por separado: pon papel de hornear sobre la bandeja del horno y coloca varias rodajas bastante separadas entre sí (luego crecen bastante en el horno). Asegúrate de que has cerrado bien el extremo, humedeciéndolo con un poco de leche y haciendo que se una bien al resto de la masa. De todas formas, es inevitable que se abra un poco dentro del horno.

- A modo de tarta: engrasa una fuente para horno (os he dicho que me encanta mi fuente Pyrex para estas cosas?) y coloca los rollitos juntos

- A modo de pop-overs: engrasa un molde para magdalenas e introduce dentro de cada compartimento un rollito.

Una vez tienes los rollitos colocados de la manera que más te apetezca, déjalos que vuelvan a levar otro poquito durante 10 minutos. Pincélalos con un poco de huevo batido y por último introdúcelos al horno precalentado a 180º y hornea entre 12 y 15 minutos, hasta que veas que están doraditos.

Para el glaseado sólo tienes que mezclar la leche con el azúcar glass en un cuenco y verterlo sobre cada rollito cuando vayas a comertelos.

Calentitos son toda una tentación!! OH MY GOD!!



Risotto de salmón

Voy a tener que volver a poneros dulcecitos para que me hagais caso, porque está visto que si esto no está lleno de magdalenas a vosotr@s como que ni fú ni fá… desde luego, mira que sois golos@s! En fin, yo sigo a lo mío porque llevo toda la vida defendiendo que hago el blog primero para mi y luego para los demás y no me voy a poner mustia ahora porque la última receta no haya tenido ni un comentario… L

[EDITO: Sólo 2 horas más tarde de echaros esta bronca de aquí arriba por no comentarme en la anterior receta, me he dado cuenta de lo que ha pasado!! Sí que tengo comentarios  (si sois un amor, cómo ibais a fallarme?) pero son comentarios de Google+ o algo así... no sé una mezcla muy rara y el caso es que en la portada de la receta pone "0 comentarios" y lo peor es que no me notifica al mail cada vez que me poneis algo,  ¿alguien sabe cómo arreglarlo?? ]

[Nueva Edición: he quitado los comentarios a través de Google+  Vuelven a ser comentarios normales para todos, tengan o no tengan cuenta en G+... lo único malo es que se han perdido los comentarios anteriores que estaban vinculados a G+... menos mal que sólo eran dos o tres entradas. Lo siento L]

Lo siento por los que esperabais algo dulce, que sí que ya toca, pero no, que estoy a plan. Así que seguimos con recetillas saladas; en esta ocasión un risotto, que ya hacía tiempo que no colgaba ninguno. En realidad, hecho un risotto, hechos todos, pero siempre está bien recordarse a uno mismo que el arroz está buenísimo con todo y que lo que se te ocurra o lo que te apetezca puede convertirse en un plato delicioso con un buen arroz.

Así que al lío!



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(para 2 personas)
  • 150 gr. de arroz (7 pp valor fijo por persona)
  • 100 gr. de salmón ahumado (4 pp)
  • 1 cebolla (0 pp)
  • ½ litro de caldo (de verduras o de pescado) (0 pp)
  • 1 vaso de vino blanco (5 pp)
  • 1 cucharadita de mantequilla o margarina (0,5 pp)
  • 30 gr. de parmesano rallado (3 pp)
  • 2 cucharadas soperas de nata ligera para cocinar (2 pp)
  • Sal (0 pp)
  • Una pizca de eneldo (0 pp)
TOTAL = 14 pp por ración


convencional
Picamos la cebolla muy fina y la ponemos a pochar en una olla con la cucharadita de mantequilla o margarina a fuego medio.

Una vez tenemos la cebolla pochadita, añadimos el arroz, salpimentamos y mezclamos todo para, inmediatamente después, verter el vaso de vino blanco y volver a mezclar. Dejamos que el vino reduzca un par de minutos sin dejar de remover.

Como siempre, os cuento el secreto del risotto; para que el arroz quede meloso sin llegar a convertirse en una plasta incomestible, lo más importante es la forma de añadir el caldo al arroz: Para empezar el caldo debe estar hirviendo, para no romper en ningún momento la temperatura de la cocción, y para continuar es importante echarlo poco a poco, en 4 veces por lo menos para que el arroz suelte todo el almidón. Así que no vale echar el caldo frío y de golpe; esto no es una paella.

Lo que yo hago es preparar el caldo que voy a necesitar en una jarrita y calentarlo en el microondas, hasta el punto de ebullición, justo antes de necesitarlo. Echo un cuarto de esa jarrita, remuevo, dejo que reduzca y cuando el arroz se queda sin caldo, echo otro cuarto. Así hasta terminar con todo el caldo. Si se da el caso de que al terminar con el caldo el arroz todavía estuviera un poco entero, podemos añadir simplemente agua, pero siempre a la misma temperatura de la cocción, así que es necesario calentarla antes en el microondas o en un cazo aparte.

Justo después de echar la última parte de caldo, añade el salmón ahumado partido en tiras o cuadraditos.

Una vez el arroz está a nuestro gusto de textura, retiramos del fuego y echamos las dos cucharadas de nata y el parmesano rallado, que se deshará gracias al calor residual.

Para finalizar, añadimos una pizca de eneldo y servimos para degustar de inmediato.


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Ponemos la cucharadita de margarina y la cebolla en el vaso y programamos 5 minutos,temperatura Varoma, velocidad 3.

Bajamos los restos de la cebolla con la espátula y añadimos el arroz, la sal y la pimienta. Programamos 3 minutos, 100º, giro a la izquierda, velocidad 1.

A continuación, añadimos el vino, y programamos 3 minutos, 100º, giro a la izquierda,velocidad 1.

Echamos un tercio del caldo hirviendo (yo lo calenté al microondas), lo mezclamos todo con la espátula y programamos 15 minutos,100º, giro a la izquierda, velocidad cuchara. Cuando lleve más o menos 3 ó 4 minutos, echamos por el bocal otro tercio del caldo y cuando lleve 10 minutos echamos la última parte. Junto con esta última parte de caldo, echaremos también el salmón ahumado cortado en tiras finas. (Estas instrucciones son orientativas, lo suyo sería estar más o menos pendiente y echar el caldo en tres veces según se vaya reduciendo y consumiendo)

Cuando acabe el programa, dejamos reposar durante un minuto y añadimos las dos cucharadas de nata y el parmesano que se fundirá solo con el calor residual.

Para finalizar, añadimos una pizca de eneldo y servimos para degustar de inmediato.




Mac&Cheese

Lo que más ilusión me hace de esto de casarme, y lo digo con toda sinceridad, es el pedazo de viaje que nos vamos a pegar. Nos vamos a Nueva York 11 días y no veo el momento de irme!!
Ya que tengo todo el tema del viaje cerrado, debería centrarme en otros asuntos que aún están pendientes; sin embargo, no puedo evitar perder mi tiempo y procrastinar leyendo una y mil guías, blogs de viajes, buscando consejos, indagando en foros, preguntando a gente que ya ha estado… me está entrando un locura americana total. ¡¡¡¡Quiero estar ya allííííííí!!!!
No paro de pensar la de sitios que voy a ver, me anoto las tiendas que quiero visitar, las cosas tan ricas que voy a probar (incluyendo la ruta de cupcakes que me pienso hacer)… en definitiva, que todo lo que tenga gusto americano ahora mismo me vuelve loca, así que entre tanto blog y tanto foro, es normal que apareciera más de una receta típica americana y con este ansia que tengo, ¿creeis que podría resistirme? ¡Ni loca!

Me voy haciendo la espera un poco más llevadera con estas cosas, así que hoy os traigo unos auténticos Macarrones con queso a la American way, o sea, los típicos Mac & Cheese. Cuando pruebe los originales en menos de 5 meses, ya os cuento si me parecieron mejores o no ;)




ingredientes2
(para 2 personas)
  • 200 gr de pasta (en mi caso “tiburones” que se parecen más a los auténticos elbows que usan los yankis para hacer estar receta) (7 pp valor fijo por persona)
  • 50 gr. de queso Cheddar rallado (6 pp)
  • 50 gr. de cualquier otro queso rallado (en mi caso era parmesano) (6 pp)
  • 1 cucharada sopera de mantequilla (en mi caso margarina light, 2 pp)
  • 1 cucharada sopera de harina de maiz (maizena) (1 pp)
  • 1 vaso y medio de leche (3 pp)
  • Agua (0 pp)
  • Sal (0 pp)
  • Pimienta (0 pp)
TOTAL = 7 pp de pasta + 9 pp de salsa = 16 pp por ración


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Lo primero que haremos será ir cociendo la pasta según las instrucciones del fabricante, aunque parándola un poquito antes y dejándola un poquito dura porque como después se va a cocinar también en el horno, haciendo esto evitaremos que se pase.

Aprovechamos también este momento para poner a precalentar el horno a 200º

Para la salsa vamos a preparar básicamente una bechamel con mucho queso. Para ello, en un cazo a fuego medio-alto pondremos a derretir la mantequilla, cuando esté derretida podemos echar la harina y tostarla y luego añadir la leche y remover hasta que no queden grumos, como se ha hecho toda la vida, pero con este método a mi siempre me quedan grumos gordos que no se deshacen si no le paso la batidora, así que lo que hago es que deslío la harina dentro del vaso de leche y remuevo ahí y directamente echo la leche con la harina ya incorporada. A mi me sabe igual y es mucho más fácil.

Con la bechamel ya preparada y espesita, salpimentamos al gusto y bajamos un poco el fuego. Removemos bien y añadimos ahora ¾ partes de los quesos rallados (reserva la otra parte para gratinar en el horno). No paramos de remover para que el queso se derrita bien y se incorpore perfectamente a la salsa.

Cuando el queso se haya derretido la salsa estará lista.

NOTA: Para la preparación en Thermomix de la salsa, símplemente echa todos los ingredientes en el vaso y programa 10 minutos a temperatura varoma y velocidad 4

En este tiempo la pasta tiene que haberse terminado de cocer y estará esperando a su acompañante… Vuelve a echar la pasta ya escurrida y fría en la olla en donde la cociste y vierte por encima la bechamel de queso que hemos preparado en el cazo. Revuelve bien para que toda la pasta reciba su buena cantidad de salsa. Ahora, vuelca todo el contenido de la olla en una fuente apta para horno (como las Pyrex) y culmina espolvoreando por encima la parte de queso que habíamos reservado.




Hornea durante unos 20 minutos a 200º, los últimos con un poco de grill para que se tueste bien el queso.



Y listo! Cheesiest macaroni ever!






Torti-Sandwich de jamón y queso al papillote

Tenía mis dudas sobre si publicar esta receta o no… a ver, las fotos no son las mejores y lo que es la receta… pues casi que ni se le puede llamar así porque tiene menos misterio que el mecanismo de un botijo… pero al final me he decidido a hacerlo porque les debía una a mis amigos de Pyrex. Se han portado tan bien conmigo que tenía que dedicarles un post ya que tanto se lo están currando con los bloggers, y en particular conmigo.

Habreis notado que el blog está últimamente un poco de capa caída. De receta semanal hemos pasado a receta cada dos semanas si es que llega y aunque me da mucha rabia, la realidad es que no doy más de sí (o de mí? … yo qué sé, que no soy persona y ya está). El trabajo últimamente es más que absorvente (y sé que tengo que dar gracias por tener curro en estos tiempos, pero creo que también tengo derecho a quejarme por tener que currar más por menos) y aparte, ya sabeis, el tema del bodorrio, me está ocupando bastante tiempo. Son muchas cosas de las que hay que encargarse, a contra reloj y sinceramente, no doy abasto. O me clonan como a la oveja esa o hasta aquí hemos llegado tía Paca.

Mientras tanto, los chicos de Pyrex no han dejado de apoyarme a mi y a este humilde blog, han entendido perfectamente mi situación y aún así siguen contando conmigo. Es para ponerles un monumento o no?

Así que se la debía… tenía que probar el papillote Flexi Twist que me habían mandado y que llevaba casi un mes muerto de risa y sin estrenar.

Nunca he cocinado nada en papillote y todo lo que se me ocurría tenía que ver con verduras al vapor, que me parecen de un aburrimiento supino, así que me planteé hacer otra cosa. Vamos a probar a ver qué sale… y salió este tortisandwich de jamón y queso que, aunque las fotos no lo digan, estaba riconudo!



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  • 4 rebanadas de pan de molde sin corteza (8 pp)
  • 4 lonchas de jamón york (o pavo o lo que tengais) (1 pp)
  • 2 lonchas de queso fundente (en mi caso havarti light, 4 pp)
  • 1 huevo (2 pp)
  • un puñadito de queso rallado para gratinar (2 pp)
  • mantequilla o margarina para untar el papillote y las rebanadas de pan (calculo que unas 10 cucharaditas, en mi caso de margarina light, 5 pp)

TOTAL = 22 pp a repartir entre 2 raciones = 11 pp de sandwichon


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Empezamos untando el molde de papillote con un poco de mantequilla o margarina y luego echamos el puñadito de queso rallado para gratinar. 


Encima del queso rallado ponemos dos rebanadas de pan de molde que previamente habremos untado también con un poco de mantequilla o margarina.  

Batimos el huevo y con una cucharilla echamos un poco del huevo batido sobre las rebanadas de pan untadas con mantequilla.

A continuación, ponemos dos lonchas de jamón york (o una si es de esas alargadas), cubriendo las dos rebanadas de pan. Después, encima, ponemos dos lonchas de queso. Ponemos otra capa de jamón york y tapamos con las otras dos rebanadas de pan untadas con mantequilla.

Con el huevo que nos ha tenido que sobrar, empapamos bien las rebanadas de pan de arriba. Echa todo el huevo que falta y deja que se cuele por todas partes.



Cierra el molde y mételo al microondas a máxima potencia durante unos 10 minutos.

Listo!!! un sandwich estupendo, derretiiiiiiiiiiido y delicioso en un periquete y sin manchar nada






Aros de cebolla super crujientes

Me gustaría ser más organizada y alternar recetas de todo tipo, pero está visto que voy por épocas. En navidad me pasé tres pueblos con recetas de postres, todas seguidas, ¡menudo empacho!

Y últimamente llevo unas semanas que casi todo es verde… así que vamos a romper la monotonía y a alegrarnos el cuerpo con un poco de grasaza de la chunga, ¡ouh yeah!



ingredientes2
  • 1 cebolla (0 pp)
  • 1 taza (unos 120 gr.) de harina (12 pp)
  • 3 cucharaditas de harina de maiz (maizena) (1 pp)
  • Sal (0 pp)
  • Pimienta (0 pp)
  • Ajo en polvo (0 pp)
  • 1 taza (unos 90 gr.) de pan rallado (en esta ocasión, variedad con ajo y perejil) (9 pp)
  • 2 huevos (4 pp)

TOTAL = 26 pp todo = viene a salir a 1 pp por arito

Nota: Se pueden hacer al horno o fritos, si los fríes, añade 1 pp más a cada aro por el aceite que absorben.


convencional
En realidad no hay mucha ciencia, no es nada dificil, pero sí que lleva trabajillo y requiere un poco de tiempo libre. Receta "pa unas prisas" no es.

Lo primero que haremos será preparar nuestra “cadena de montaje”: en un cuenco o en un plato hondo batimos los huevos; en otro cuenco echamos una mezcla con la harina, la maicena, la sal, la pimienta y el ajo en polvo (también puedes echar otras especias como paprika o cayena, o incluso curry, para darle un toque especial a tus aritos). Y por último en un tercer cuenco o plato echamos el pan rallado.

Con los tres recipientes preparados, pelamos y cortamos la cebolla transversalmente de forma que queden aros de más o menos un centímetro de ancho.

Empezamos con el montaje y de uno en uno, vamos pasando cada aro primero por el huevo batido, luego por el cuenco con harina, nuevamente por el cuenco con huevo y finalmente por el cuenco con pan rallado. Los vamos reservando en una fuente para luego freirlos a la vez en una o dos tandas como mucho. Esto es lo más rollo de la receta, pero luego el resultado merece la pena.

Cuando los tenemos todos bien rebozados y empanados tenemos dos opciones: o los freímos en abundante aceite caliente o los hacemos al horno sin grasas extra. Para hacerlos así, precalienta el horno y cuando esté caliente mete los aros separados entre sí, que no se amontonen, pulveriza con un spray un poco de aceite por encima y hornea a 180º durante unos 20 minutos. En el horno también quedan muy ricos y muy crujientes, os lo garantizo, eso sí, no quedan tan doraditos ni tan bonitos a la vista.

Sin embargo, en esta ocasión, como quería sucumbir a mis deseos de grasaza, los hice fritos, para ello puse a calentar abundante aceite en una sartén y cuando estuvo bien caliente los fui echando hasta que estaban doraditos (en un minuto más o menos). Se escurren bien sobre papel de cocina absorvente y ya están listos para devorar. ¡¡Ñam!!




Muffins salados de calabacín, bacon y parmesano

Aquí estoy… recuperándome de la vuelta a la rutina tras las vacaciones… y del cambio de hora este mortal que nos imponen. De verdad que ya podrían estarse quietos. Cada año lo llevo peor. Y lo peor es que no se me arregla a los pocos días como al resto del mundo, yo ya voy renqueando hasta que llegan las vacaciones de verano, con sueño y hambre a todas horas. What a cross!! (o sea, qué cruz!)

Para colmo de males se me echa encima un evento que veía tan lejano… y lo peor es que no me puedo escaquear… estaría feo eso de no ir a mi propia boda… Y como andaba un poco dormida en los laureles, ahora que la cosa parece que se acerca, me empieza a entrar el vértigo y el agobio y los siete males juntos… Así que si últimamente estoy un poco ausente, no me lo tengais en cuenta. En cuanto vuelva a ser persona os compensaré.

De momento hoy os traigo una receta ligerita y diferente. Al menos para mi, que nunca había probado unos muffins salados. Son estupendos como aperitivo, como picoteo o como parte de un brunch. Como los dulces, pueden hacerse de prácticamente cualquier sabor, y en este caso yo elegí calabacín, bacon y queso parmesano, pero puedes hacerlos de lo que se te ocurra: chorizo, atún, pimientos, zanahoria… en el fondo no deja de ser una especie de tortilla hiper-esponjada, así que échale lo que quieras!

Bueno, no me enrollo más y os cuento cómo los hice



ingredientes2
  • 1 calabacín hermosote (0 pp)
  • 75 gr. de bacon en taquitos (8 pp)
  • 100 gr. de parmesano rallado (u otro queso tengais y que tenga sabor) (10 pp)
  • 3 huevos (6 pp)
  • 200 gr. de harina (18 pp)
  • 1 sobrecito de impulsor químico ("levadura" Royal) (0 pp)
  • 50 ml. de aceite de girasol (o un AOVE suavecito) (13 pp)
  • 125 ml. de leche (en mi caso desnatada) (1 pp)
  • Sal (0 pp)
  • Pimienta (0 pp)

TOTAL = 56 pp a repartir entre unas 18 muffins = 3 pp cada una


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Lo primero, como siempre, precalienta el horno a 180º para tenerlo listo para hornear en cuanto terminemos la receta.

Lavamos el calabacín (porque no le vamos a quitar la piel) y lo rallamos con el rallador.

Dejamos que escurra el agua sobre un papel de cocina.

En un bol grande echamos los huevos, el aceite y la leche y batimos bien (puedes ayudarte de una batidora o unas varillas eléctricas si quieres). Salpimentamos al gusto y reservamos.

Añadimos al bol los calabacines rallados, el bacon y tres cuartas partes del queso rallado. Mezclamos bien y a continuación echamos poco a poco la harina y la levadura, removiendo bien para mezclar y obtener una mezcla homogenea y sin grumos.

(Continúa tras la preparación con Thermomix)



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Precalienta el horno a 180º para tenerlo listo una vez acabemos de prepararlo todo.

Lava el calabacín a conciencia, sécalo, échalo en el vaso y pica unos 5 segundos a velocidad 4. Pon un trozo de papel absorbente en el cestillo y echa ahí el calabacín para que escurra un poco el agua. Reserva.

Sin lavar el vaso, echa los huevos, el aceite y la leche y mezcla 20 segundos a velocidad 3.

Añade el calabacín, el bacon y el queso y mezcla 10 segundos a velocidad 2.

Sin programar tiempo, pon la velocidad 3 y ve echando por el bocal la harina mezclada con la levadura. Para la máquina cuando veas que la mezcla es homogenea. Si es necesario, da el último toque removiendo con la espátula.

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Con la mezcla ya hecha, procedemos a rellenar los moldes de magdalenas. Te aconsejo que lo hagas directamente sobre el molde de aluminio (o moldes de silicona como los que tiene Pyrex o como estos tan chulos que me regaló mi AIG de este año), te lo digo porque sí que es cierto que puedes ponerle una cápsula de papel bonita como harías con cualquier muffin dulce, pero el problema es que al llevar aceite, bacon y queso, es una mezcla muy grasa y seguramente te va a dejar el papelillo un poco feo, incluso aunque sea de los buenos.




Cuando termines de echar la masa a los moldes, reparte el queso rallado que habíamos reservado, espolvoreando un poco por encima de cada muffin.

Hornea durante unos 20 minutos a 180º o hasta que los veas doraditos y apetecibles.

Voilà!



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Cambiando de asunto... sabreis que los graciosos de Google se van a cargar Google Reader a partir del 1 de junio (maldita la gracia que me hace, con el recetario virtual tan chulo que me había currado a base de años de recopilación!!! Si habeis encontrado sustituto, por favor, contádmelo!).
Además de ese servicio también se cargan "Feedburner" que era el encargado de avisaros a quienes os habíais suscrito por e-mail de que había una receta nueva.  Estoy buscando un sustituto para que podais volver a suscribiros de esta manera, pero por si no la encuentro y quereis seguir estando enterados de las novedades, no olvideis que todas las recetas se anuncian y se enlazan desde nuestra página de Facebook, desde mi cuenta de Twitter y desde Google+


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Egg Salad Sandwich
(o Sandwich de ensalada de huevo)

Hace una semana estuve en Londres nuevamente por temas de trabajo. Iba con prisas porque tenía distintas reuniones en distintos puntos del sur de Inglaterra y sin demasiado tiempo entre ellas para entretenerme, así que a la hora de comer adopté las costumbres londinenses y me paré en un Marks & Spencer a comprarme un sandwich que me comería por el camino.

En cuanto lo ví en la cámara frigorífica, entre sandwiches de atún y salmón, supe que iba a ser el elegido y que me transportaría a mis años de estudios, a la temporada en la que viví en Inglaterra en donde me zampaba uno de estos casi a diario.

Ay! Qué recuerdos! Mi sandwich de ensalada de huevo!! La señora con la que vivía, Mrs. Hutton, una anciana tan estrambótica como adorable, no tenía ni idea de cocinar (y yo, que por aquel entonces era una adolescente medio inutil, menos aún), por lo que mi dieta en esos tiempos se basó en sencillos sandwiches al medio día y lasañas congeladas y pan de ajo para cenar. Los sandwiches variaban, unas veces me los rellenaba de embutido y delicioso queso cheddar, otras veces me ponía rellenos indescriptibles con los que me santiguaba antes del primer bocado (rezando para que no llevaran gato muerto) y otras veces, -las más porque yo se lo pedía-, me rellenaba el sandwich de un preparado de egg salad (o ensalada de huevo) que sencillamente me volvía loca. Curiosamente después de esa etapa nunca más volví a probarlo a pesar de haber vuelto bastantes veces a Inglaterra.

Y pensaba en todas estas cosas mientras me comía mi egg salad sandwich en el tren que me llevaba de camino a Bournemouth… Mmmmm! Justo tal y como lo recordaba!

Me supo a poco, así que en cuanto volví a casa me dispuse a aprender a hacerlo. No tiene ningún misterio, ni es nada del otro mundo, pero como con tantas otras cosas, en la sencillez se encuentra el verdadero placer de la vida.




ingredientes2
(para 4 sandwiches grandes)
  • 3 huevos (6 pp)
  • Agua para cocer los huevos (0 pp)
  • Medio tallo de apio (hay quien le echa un tallo entero, pero a mi no me gusta que sepa demasiado, así que con medio o menos, es suficiente para mi) (0 pp)
  • 3 cucharadas soperas de mayonesa (en mi caso light, 8 pp, si usas Ligeresa Sensación sería sólo 1 pp)
  • 1 cucharada sopera de queso cremoso (tipo Philadelphia) (1 pp)
  • 1 cucharadita de mostaza (0 pp)
  • Una pizca de cebolla en polvo (0 pp)
  • Una pizca de sal (0 pp)
  • Una pizca de pimienta (0 pp)

TOTAL = 15 pp a repartir entre 4 raciones = 4 pp por ración (el pan del sandwich se cuenta aparte)


convencional
Lo primero que haremos será poner a hervir el agua y cocer los huevos durante 10 minutos para obtener huevos duros.

Mientras tanto, picamos el medio tallo de apio lo más fino que podamos.

Cuando ya tengamos los huevos duros y se hayan enfriado, los picamos también muy muy finos y los mezclamos con el apio picado.

Después sólo queda añadir la mayonesa, el queso cremoso, la mostaza, la sal, la pimienta y la cebolla en polvo. Revolvemos todo bien y ya tenemos el relleno listo. Si quieres darle un toque exótico, hay gente que también le pone un poquito de curry en polvo.



prepa-thermo
Lo primero es cocer los huevos, tú verás si te compensa hacerlo en un cazo aparte o cocerlos en la propia máquina. Si te inclinas por la segunda opción, echa ½ litro de agua al vaso, pon los huevos en el cestillo y coloca el cestillo dentro. Programa 15 minutos a temperatura Varoma y velocidad 1.

Con los huevos ya cocidos y fríos, echa al vaso (vacío) tanto los huevos como el tallo de apio. Pica 5 segundos a velocidad 3 y ½ (queremos que quede picado fino pero no totalmente puré)

Vierte el contenido del vaso en un recipiente que luego puedas cerrar (un tupper por ejemplo, por si no lo usas todo).

Después sólo queda añadir la mayonesa, el queso cremoso, la mostaza, la sal, la pimienta y la cebolla en polvo. Revolvemos todo bien y ya tenemos el relleno listo. Si quieres darle un toque exótico, hay gente que también le pone un poquito de curry en polvo.


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Para montar el sandwich, simplemente tuesta un par de rebanadas de pan de molde (mejor si es de tipo “rústico” o de rebanada gruesa), pon una capa de lechuga sobre uno de las rebanadas y echa por encima varias cucharadas de la mezcla anterior, sin miedo, bien rebosante. Tapa con la otra rebanada de pan y a disfrutar!




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