Últimamente estoy un poco “choricera”… Hace nada os puse una receta de cómo hacerlos a la sidra, después cómo aprovechar las sobras en una lasaña y hoy os traigo esta receta con garbanzos para comprobar que el chorizo pega con todo. Sí, ciertamente parece que me he aficionado bastante al chorizo, será que me inspira el panorama político nacional…
Bueno, por lo que sea, el caso es que últimamente no paro de comprarlos, prepararlos y comermelos y en las Cortes no sé qué harán, pero en el plato sí tienen una función bien específica y están buenísimos.
Como me gusta tanto la combinación de dulce y salado y los chorizos a la sidra me gustaron tanto, esta vez probé a conseguir ese contraste con miel y la verdad es que fue todo un éxito.
No me enrollo más y paso a contaros cómo lo hice.
(para 3 personas)
- 400 gr. de garbanzos (los míos eran restos de un cocido, pero podeis usar un bote de los que vienen ya cocidos) (12 pp)
- 3 chorizos (26 pp)
- 3 cucharadas soperas de miel (5 pp)
- 1 cucharadita de aceite (1 pp)
TOTAL = 14 pp por ración (un pasote! Pero qué rico!)
Lo primero que haremos será preparar los chorizos a la miel, para ello, los pinchamos con un tenedor y los ponemos en una cazuelita o una fuente apta para horno.
Vertemos sobre ellos las tres cucharadas de miel y los volteamos un poquito para que se impregnen bien de miel por todas partes.
Horneamos unos 20 minutos a 180º y aguanta todo el tiempo, aunque la cocina se llene de un olor que te tienta a abrir la puerta del horno y comerte los chorizos ahí mismo (por dios cómo huele mientras se cocinan al horno!!!!)
Cuando los tengamos hechos, o un poquito antes, lavamos los garbanzos y los ponemos a saltear en una sartén con la cucharadita de aceite bien caliente.
Ahora, sí, cuando tenemos los chorizos ya horneados, los cortamos en rodajitas y los añadimos a la sartén con los garbanzos. No se te olvide echar también todo el caldito formado por la grasa del chorizo y la miel. Remueve y saltea un minutito más y listo!

